El estrés puede controlarse - El Obrador - Consultora en Psicología

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El estrés puede controlarse


¿Qué es el estrés? ¿Cómo se combate? ¿Es el peor enemigo de las personas? ¿Cuándo nos estresamos más?   El estrés es un desajuste entre las demandas Leer más

Florencia Olivieri Salud

Stress y un lápiz cuya mina se degrada¿Qué es el estrés? ¿Cómo se combate? ¿Es el peor enemigo de las personas? ¿Cuándo nos estresamos más?

 

El estrés es un desajuste entre las demandas a las que los seres humanos están sometidos y su capacidad de respuesta. Es, por lo tanto, una falla de adaptación. Se lo puede definir también como la respuesta del organismo ante la interpretación de que una situación –real o imaginaria– amenaza la integridad física, emocional y/o espiritual.

Cómo interpretamos los hechos es el disparador de la respuesta de estrés o de alarma, que, fundamentalmente, es fisiológica.
Se activa el sistema nervioso autónomo, poniendo en marcha mecanismos de afrontamiento ante la situación de peligro. Primero se activa el cerebro, el corazón late con más frecuencia y aumenta la tensión arterial, lo que proporciona más combustible y oxígeno a las distintas partes del cuerpo, principalmente el cerebro y músculos.
La respiración se acelera para aumentar el aporte de oxígeno a los músculos y el organismo se prepara para atacar o huir ante una agresión física. Sin embargo, habitualmente, no se usan los músculos, sino la mente para pensar soluciones, aunque el organismo se prepara para una respuesta física. Los músculos del cuello y hombros se tensan a fin de estar listos para la acción y resistir posibles golpes y la digestión se interrumpe para que fluya más sangre hacia los músculos y el cerebro. Además, aumenta la sudoración para bajar la temperatura del cuerpo, producto de la energía consumida.

Consideraciones a tener en cuenta:

 

¿El actual ritmo de vida favorece el estrés?
Sí. Hoy, las condiciones de vida, respecto de otros tiempos, son diferentes. Las situaciones de tensión o de amenaza son, principalmente, psicológicas y sociales.
¿A qué factores estresores está expuesto el ser humano?
A la pérdida de trabajo, escaso tiempo para la intimidad, para las diversiones y hobbies, noticias desalentadoras, conflictos interpersonales, inseguridad, etcétera.
¿Cuándo se debe consultar a un especialista?
Cuando el estrés deja de ser una respuesta saludable y se torna distrés, es decir, cuando el organismo permanece activado o en situación de alarma de forma crónica, provocando disfunciones o enfermedades, tales como problemas cardíacos, digestivos, respiratorios; cefaleas; contracturas; alteraciones de la piel, del sistema reproductivo, del sistema inmunológico.
¿Cómo se puede evitar el distrés?
Una de las vías saludables para canalizar la activación fisiológica es realizar una actividad física o algún deporte, así como buscar momentos de contacto con la naturaleza, diversión o desarrollar algún talento. Un mal muy actual
¿es el estrés un mal del momento?
Lo que es del momento es el distrés, una respuesta patológica de un mecanismo de supervivencia propio del ser humano. El distrés emocional, físico, social y/o espiritual es un enemigo que atenta contra la calidad de vida y la felicidad. Para vencerlo es necesario conocerlo. No obstante, todos necesitamos una cuota de estrés, de activación, porque es la sal de la vida, la adrenalina de lo nuevo, el desafío.
¿Qué diferencias existen entre la vida actual y la de otros tiempos?
Hay una diferencia notable de actividades y responsabilidades, estilos de vida, entre el hombre antiguo y el contemporáneo. Estos cambios, favorecidos por la tecnología, el avance de la medicina y otras ciencias, no parecen hacernos más felices.
¿Cómo una persona puede darse cuenta de que está estresada?
Porque, consciente o no, reconoce que algún aspecto de su vida está en peligro; que alguna necesidad de tipo física o afectiva está en riesgo.
¿Cómo se manifiesta el estrés?
Quien lo presenta altera su comportamiento, mostrando modificaciones tan diversas como una apariencia más tensa o preocupada, gestos nerviosos, tics, alteraciones de horarios, reacciones desproporcionadas ante hechos menores, irritabilidad, cambios de hábito en el sueño y en la conducta social, entre muchos otros.
¿Qué sucede si la persona no toma medidas?
Comenzarán los síntomas físicos y psíquicos, diferentes en cada persona: dolores de cabeza, contracturas y dolores musculares, de pecho y trastornos digestivos. También ansiedad, miedos, preocupación excesiva, inseguridad, depresión, cambios de humor y alteraciones de la memoria.
¿La cadena continúa si no tomamos medidas contra el estrés?
Sí. Puede aparecer la enfermedad, en la que va a influir la predisposición genética, pudiendo evidenciarse hipertensión arterial, arterosclerosis, angina de pecho, arritmias cardíacas, infarto agudo de miocardio, úlcera gástrica, enfermedades de la piel y hasta cáncer.
¿Hay etapas evolutivas más estresantes que otras?
No. Cada etapa tiene su propio conflicto que requiere de los recursos de afrontamiento que dispone la persona para resolverlo. A partir de la adolescencia el hombre atraviesa transiciones esperables: elección de un proyecto vocacional, inserción laboral, casamiento, educación de los hijos, cambios corporales, crisis de pareja, retiro laboral, etc. “Se considera que estos estresores son normales y previsibles porque ocurren en la mayoría de las familias”.
¿Es posible desestresarse?
El camino es reconectarse con las propias necesidades, motivaciones, deseos, proyectos. Es detenerse a reflexionar sobre el malestar, escuchar lo que expresan los síntomas físicos, emocionales o mentales y tomarlos como un aviso. “En definitiva, la respuesta de estrés suele molestar, pero protege de un mal mayor si se la escucha y se actúa adecuadamente para recuperar el equilibrio”.
¿cómo hacer para que le demos a cada cosa la importancia que merece?
“Es fundamental establecer valores, prioridades, preguntarse qué es lo que más se desea alcanzar, si se va camino a eso y cuál es el costo de lo que elegimos y hacemos. Si el costo recae sobre aspectos importantes de nuestra vida significa que estamos yendo por el camino del malestar y es necesario realizar correcciones.
No siempre lo que hacemos y en lo que ocupamos nuestro tiempo es lo que realmente nos hace más felices. Por lo tanto, modificando nuestra agenda, estamos modificando nuestra vida”

Recuperar responsabilidades

 

¿Cómo se puede ayudar a quien consulta?
El mayor objetivo es que las personas recuperen la responsabilidad sobre su salud y el gobierno de sus vidas, lo cual implica poder dejar esa actitud negativa y reactiva ante el malestar; modificar las creencias erróneas sobre la causa de sus síntomas, abandonar la postura de víctima que impide toda posibilidad de cambio y tomar decisiones sobre sus estilos de vida, ya que estos suelen ser la causa del malestar.
¿Cómo nuestro estilo de vida puede provocar estrés?
Alimentación inadecuada, escasa actividad física, poco contacto con la naturaleza, limitados momentos de alegría y disfrute, relaciones conflictivas o sobrecarga horaria, ocupaciones poco satisfactorias y escaso desarrollo de sus habilidades.El fin último es que las personas “orquesten” sus vidas, que sus instrumentos orgánicos, emocionales y mentales, suenen bien y que elijan qué partitura tocar, qué música producir. En definitiva, qué vida vivir.
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About the author

Florencia Olivieri

María Florencia Olivieri es Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional de Mar del Plata y Doctorada en Psicología en la Universidad de Flores, Buenos Aires en 2003. Se desempeña como Psicoterapeuta, Supervisora y Directora en la Consultora en Psicología el Obrador desde 2004. También es representante de la Filial de ANTAL Bahía Blanca y docente del Plan de capacitación a profesionales.