Por una sana autoestima

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Una chica con problemas de autoestimaAsí como solemos controlarnos la presión o el colesterol, es importante, de vez en cuando, monitorear y ajustar el nivel de valoración personal, para una vida más plena. La autoestima es el núcleo principal alrededor del cual órbita cada aspecto de nuestras vidas. El nivel de bienestar que somos capaces de experimentar, el éxito que podemos manifestar, cuán funcionales son nuestras relaciones, la creatividad que nos permitimos expresar y hasta las metas que somos capaces de alcanzar, así como otros tantos aspectos de nuestra vida personal, están intrínsicamente ligados a nuestra autoestima.

Existe un gran porcentaje de personas que padecen la pobreza de contar con un inadecuado nivel de autoestima o que cuentan con experiencias de no ser aceptadas incondicionalmente por haber sido sobrevaloradas o descalificadas.

“Por ejemplo, hay quienes han tenido que comportarse según las expectativas sobredimensionadas de los padres o figuras de autoridad para considerarse valiosos” “Tenés que ser el mejor deportista”, “el más inteligente”, “el más bueno o exitoso”

mensajes no siempre dichos verbalmente pero sí transmitidos de manera inconsciente. Esto se da, agregó la profesional, de la misma manera que otros modelos de padres que descalifican: “Sos un inútil”; “malo” o “burro”, etcétera. A criterio de la profesional, la experiencia de aceptación o rechazo vividas en los primeros años de vida son las que marcan de manera más significativa el autoconcepto de estima o desestima de uno mismo. “La autoestima inadecuada puede estar en el origen de un gran número de trastornos de personalidad, de comunicación y de comportamientos tales como fóbicos, de ansiedad, depresión o irritabilidad”, puntualizó. El hecho de no considerarse valioso es la vivencia más amenazante que puede sufrir un ser humano. Esa amenaza se transforma en una oportunidad de peligro, de miedo a ser rechazado, abandonado o a no ser amado. “Sin dudas, es el temor primario que moldea a la persona”. Detrás de todo acto hay un deseo profundo de reconocimiento, de aceptación para cubrir la cuota diaria de autoestima que se necesita emocionalmente. “El autoconcepto patológico lleva a la persona que la padece a ocultarse, al temor a salir de adentro de sí misma o a expresarse impulsivamente o agresivamente”. “La sobrevaloración o desvaloración producen efectos similares en los comportamientos, tales como estar limitado a emprender proyectos, a conocer gente. Es decir, a confiar en personas o situaciones”. Esto promueve a vivir una vida de exigencias hacia sí mismo u otros y sintiendo que no se es digno de nada bueno en la vida; que nada de lo bueno se tiene merecido o que nada es suficiente debido al vacío o falta de amor interno. “Una persona que disfruta de una buena autoestima es una persona segura de sí misma, que sabe lo valiosa que es y que merece todo lo bueno”. “Es una persona que se siente bien con su cuerpo, con su imagen, con sus emociones, con los demás, con su “Es una persona que se siente bien con su cuerpo, con su imagen, con sus emociones, con los demás, con su esencia que está llena de amor hacia sí misma y, en consecuencia, ve afuera lo que tiene y lo traduce en sus relaciones”. La autoestima no significa creer que uno es superior a los demás ni ser egoísta. Una buena autoestima, es amarse y aceptarse tal cual se es. “Autoestimarse es tratarse a sí mismo como un buen padre, un buen hermano y un buen amigo en todas las circunstancias. Es quien se reconoce una obra de arte del mejor autor”.

Características que indican una autoestima inadecuada:

Es importante conocer algunas actitudes y posturas de las personas que poseen una autoestima inadecuada, ya que esto permitirá comprender reacciones y repercusiones propias y ajenas en todas las áreas vitales, tales como la familia, los amigos o el trabajo. Una persona con alteraciones de la autoestima se muestra:

  1. Hipersensible a la aprobación. No reconoce o no acepta sus limitaciones, se siente expuesta ante la crítica, teme no ser aprobada y esto aumenta su malestar.
  2. Sobrealardea. Esto le da seguridad y piensa que elimina sus sentimientos de inferioridad.
  3. Se manifiesta hipercrítica. Es una defensa a través de la cual la persona se muestra agresiva y crítica ante el éxito y esfuerzo de otros; para compensar sus limitaciones y fracasos.
  4. Tiende a culpar. Proyecta su sentimiento de inferioridad culpando a otros por sus fallas.
  5. Se critica a sí misma por conductas que no siempre son objetivamente malas, exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo.
  6. Teme a la competencia. Evita situaciones en donde se vea expuesta, por lo que puede rehusarse a tomar parte en actividades que impliquen competir.
  7. Perfeccionismo y autoexigencia. Siente un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
  8. Se siente perseguida. Cree que no le agrada a las personas y que, por eso, tratan de molestarla o impedir su éxito, por lo que se muestra a la defensiva.
  9. Inseguridad en la toma de decisiones. A pesar de que cuente con información necesaria y visualice alternativas, teme excesivamente a equivocarse y se posterga.
  10. Se muestra excesivamente complaciente con otros, aún cuando sus intereses se vean afectados, pues desea obtener aceptación a pesar del costo de la insatisfacción y bronca que esto acarrea. El espejo le devuelve una imagen de pobreza, inadecuación, desamor Vale señalar que una característica de la autoestima, el amor por uno mismo, es que se aprende y, por lo tanto, es una conducta susceptible de ser modificada, reaprendida según criterios saludables utilizando diferentes recursos afectivos, profesionales y experiencias de vida.

¿Cómo generar cambios?

  • Tomando conciencia y aceptando esta disfunción.
  • Pidiendo ayuda en el entorno familiar o profesional.
  • Asumiendo un compromiso con uno mismo que permita modificar y mejorar lo que está produciendo malestar o enfermedad.
  • “Cuando se está bien con uno mismo se comienza a estar mejor con los demás, las relaciones empiezan a ser más gratificantes, se tiende a ver que los demás lo tratan diferente y que todo va mejorando en su vida como por arte de magia, pero la realidad no es siempre que el de afuera cambia”.
  • “Lo más significativo son los cambios internos acerca del autoconcepto; por lo tanto, se ve afuera lo que está sucediendo adentro”.
  • En definitiva, gozar de buena autoestima implica hacer las paces con uno mismo, hacerse amigo de uno y amigarse con el mundo.

Un autoestimómetro para medir nuestro nivel

Autoestima sobredimensionada: “Me considero mejor persona que los que me rodean. Siento frustración, desilusión, bronca molestia en relación a los demás”.

Autoestima adecuada (saludable): “Me considero feliz conmigo, orgulloso de cómo soy, de lo que soy, de lo que hago; siento, pienso, imagino o sueño. Me elegiría como amigo. Soy valioso, al igual que los demás. Creo que tengo que mejorar muchos aspectos de mí, pero no me causa enojo. Aprovecho bien mis talentos, cualidades, recursos: tiempo, dinero, información útil, afecto, reconocimiento”.

Autoestima disminuida o empobrecida: “No considero tener los suficientes talentos, cualidades y recursos. Tengo todo por hacer. Creo no destacarme en nada. Los demás me valoran un poco y yo no me valoro, no me siento valorado por nadie, o no valgo nada. Tengo varias fallas que me molestan y no acepto. Me enojo bastante conmigo”.

FRASES

La experiencia de aceptación o rechazo vividas en los primeros años son las que marcan de manera más significativa el autoconcepto de estima o desestima de uno mismo. El hecho de no considerarse valioso es la vivencia más amenazante que puede sufrir un ser humano. La experiencia de aceptación o rechazo vividas en los primeros años de vida son las que marcan de manera más significativa el autoconcepto de estima o desestima de uno mismo.

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